Con un jugador ajustado, la lectura parece más sencilla; con uno suelto, no lo es tanto; no le creemos, pero tampoco tenemos la certeza de que esté mintiendo.
Ese es uno de los problemas, el otro es que estamos en sándwich. Puede que p3 no tenga el rey, ¿pero qué hay de p6?
Respuesta. A pesar de las dudas, decidimos ver los $60.
Acción. P6 se va al mazo; un problema menos del que preocuparse.
Tum:
9 de diamantes
Ese 9 se hizo desear, pero igual es bienvenido.
Tras el entusiasmo inicial, advertimos que con nuestro set se abrió la posibilidad de color a los diamantes.
El juega primero y manda, esta vez, $70.
Números. Pozo: $271. Fracción apostada: 35%.
Pregunta. ¿Cómo vamos a responder: mandando, revirando o con un jugado?
Análisis. Con un set de nueves, permanecer en el pase parece la res puesta natural.
Pero nosotros no jugamos prestándole atención exclusivamente a las cartas que tenemos: somos curiosos acerca del juego rival. Un set es muy lindos pero si el rival tuviera color, da lo mismo un set que un par de dos: ambos pierden por igual. Así que no debe pasarse por alto interrogarse acerca del juego rival.
Ante todo, la incógnita aún no develada es saber si juega bien o juega mal. Que entre en muchos pases, que apueste fuerte y que lo haga a cualquier flop, no implica que sea malo. Las conclusiones a sacar son que es:
- Suelto.
- Agresivo.
- Probablemente mentiroso.



